De verdad que amo ese momento en el que Paulina y yo estamos conectadas. Amo ese momento porque es el único espacio dónde sólo somos ella y yo, donde su mirada se encuentra con la mía y dónde las lágrimas inician su descenso. Amo ese momento, que después de un día pesado e intenso, me devuelve las energías que necesito para continuar mi vida. Amo ese momento íntimo que tenemos madre e hija. Amo ese momento desde primer instante que la puse en mi pecho.
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